VALORES DEL TRABAJO SOCIAL: VOCACIÓN DE SERVICIO (I)


Hoy os voy a hablar sobre otro de los VALORES DEL TRABAJO SOCIAL: LA VOCACIÓN DE SERVICIO.

Definición de VACACIÓN DE SERVICIO.

El concepto de vocación  (vocablo latino vocatîo) se refiere a la tendencia de una persona hacia un oficio, una actividad o un cierto estado.

Servicio, por su parte, hace referencia en su sentido más amplio, al acto y a la consecuencia de servir: estar a disposición de alguien, ser útil para algo.

De esta forma, la idea de Vocación de Servicio está vinculada a la predisposición de un individuo para satisfacer las necesidades de otro.

Las personas que tienen Vocación de Servicio, por lo tanto, se inclinan a brindar colaboración o ayuda, lo que puede estar relacionado con la SOLIDARIDAD y el accionar desinteresado. Al brindar un servicio solidario, la persona recibe una recompensa que se puede calificar como interna o espiritual: la satisfacción de hacer aquello que se cree correcto. ¿Hay algo tan satisfactorio como esto? Por tanto, no se busca satisfacer un interés material u obtener otro tipo de rédito.

Egoísmo, Comodidad y Pereza quedan al margen cuando un ser humano pone en práctica su vocación de servicio. Y en este aspecto, l@s trabajador@s sociales, en nuestro afán de mejorar la vida de los demás, volcamos nuestro tiempo, esfuerzo y dedicación al servicio de la sociedad (infancia, tercera edad, adolescencia, mujeres, etc).

Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, adorar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que parecen insignificantes que van haciendo la vida más ligera y reconfortante.

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¿Os ha pasado alguna vez haber recibido ayuda de alguien desconocido que en ese justo momento apareció, y después de ayudarnos, se perdió y no supisteis nada más?

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Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad de ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuest@s a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para otras personas:

  1. Miedo a convertirse en el/la que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas descargan parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho.
  2. Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc). En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a coger el teléfono, atender a quién llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos… ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo? En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes; en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás.
  3. A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Se manifiesta la pereza que impide ser servicial. Está claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. No movemos un dedo si nos piden que hagamos la cama, pero si nos dicen que luego podemos jugar una partida a algún juego que nos guste mucho, la pereza se nos va de un plumazo.

Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas.

La base para VIVIR ESTE VALOR es la rectitud denuestras intenciones, porque es evidente que cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Está actitud tan desagradable no recibe el nombre de SERVICIO, sino de “Servilismo”.

 

By equints (22/05/2016)

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